Núria Rión, memoria y paisaje.

Texto para la IV edición del Festival Mujeres Mirando Mujeres, Arte y Género – Abril 2018

El paisaje nos atrapa. Miramos la naturaleza y al hacerlo, la cambiamos. La conversión en algo narrativo que tiene sentido y fuerza. Nos cambia, ella a nosotros, a su vez. Desde ella vemos los vestigios de un pasado que todavía nos estamos presentando y que nos relaciona con la humanidad predecesora y nos hace reflexionar, quizás, hacia el futuro vamos.

Así son las obras de Nuria Rion, artista multidisciplinar que utiliza la naturaleza, combina el paisaje, mueve las piedras, experimenta la roca y remueve la tierra, en contacto directo y apasionado con las raíces de la vida.

El pasado y la memoria se hallan en el presente de las obras de Núria Rion. En palabras de la propia artista, especialmente cuando era un Reino Unido con una beca Erasmus, en 1999. Te llevas lo esencial en la maleta, y ella eligió unas fotografías de retrato de sus abuelos, ya fallecidos. Se dio cuenta que trabaja con esas fotografías junto con dibujos que hicieron allí, y su obra es eso: la experiencia aunada a la memoria, creando un relato de vida, de su vida en este caso, pero de la vida de la naturaleza y de la humanidad por el otro.

 

Técnicamente ha ido cambiando y evolucionando, sobretodo en materiales y herramientas, pero el trasfondo, el eje vertebrador, siempre ha sido la memoria, porque es algo que, según ella, “es lo que nos construye”. Vemos por ejemplo como en Estratos – estratos- (2010) trabaja directamente con el material, con la propia naturaleza. Experimentar con óxidos y materiales corrosivos, ácidos y líquidos que, una vez secos, crear -en palabras de Rion- ‘accidentes’ sobre los que luego dibujar o pasar a papel, mezclar la mano humana con lo fortuito de la naturaleza.

Foto1. Estrats, 2010

Foto1.- Estratos , 2010

Otro ejemplo del trabajo sobre la naturaleza misma lo encontramos en Traducir. Traduïr, traslladar, para el proyecto Tentaciones , en 2010, de la Feria de arte contemporáneo Estampa, en Madrid, en el que realizar un unir con la toponimia de los lugares: los nombres de las montañas, las cimas y las rocas, como una cartografía de la memoria natural. Lo hizo haciendo una investigación previa consistente en crear un archivo de la memoria oral de Cogullons, un pequeño pueblo cerca de Montblanc, Tarragona. Hablando con las personas que lo habitan, fotografiando bosques y caminos, para dejar constancia de esta vida rural que está desapareciendo. Con ello queríamos trasladar un espacio físico a un plano, la historia archivada y eterna de la piel de la naturaleza.

Foto2. Transale. Traduïr, traslladar, 2010

Foto2.- Traducir. Traduïr, trasladar, 2010

Otra parte importante de sus trabajos, como sucede con la palabra traducida , es la investigación. Profundizar y pisar el terreno. Es por ello que la mayoría de sus obras ocurren , en el sentido más performático del término. Entornos naturales y de raíz casi mitológica, trabajando con la memoria del paisaje y de la humanidad. Lo visto en la serie Vestigis -vestigios- que dio título a la exposición que presenció junto a la obra Enderroc -derrumbamiento- en el Museo de Arte Moderno de la Diputación de Tarragona en 2010. Por un lado hizo fotos de la familia familiar, que tiene que derrumbar, de ello salen fotografías que dan testimonio de la degradación y evaporación de una vida pasada; en Enderrocvemos la parte más íntima del hogar, la casa por dentro, que no evoca nuestro propio pasado; y como va desapareciendo para terminar siendo nada.

Foto3. Enderroc, 2010

Foto3.- Enderroc , 2010

Foto4. Enderroc, 2010

Foto4.- Enderroc , 2010

 

A Núria Rion le interesa mucho este concepto de desaparición, y es uno de los pilares sobre los que suele trabajar. En la serie Vestigis , que acompaña la exposición, la artista reconstruye la vivienda, o lo que pueda quedar de ella; una mirada arqueológica a través de dibujos e imágenes diluidas y cuarteradas, en una especie de collage superpuesto, desde donde quieres recordar que para renacer hay que salir del caos y la destrucción.

Foto5. Vestigis, 2010

Foto5.- Vestigis , 2010

El lenguaje que utiliza también define su obra: palabras cortas, potentes, llenas de significación, que realizan un recorrido por nuestra retina con palabras cargadas de significado.

Por otro lado, la investigación previa y el trabajo sobre el terreno es una parte importante de su obra, aunque ella preferirá llamarlo “acciones poéticas” porque es algo que desaparece al instante, como leer un poema en el bosque, pero en cambio deja huella, tanto en sí misma como a través de vídeos y fotografías que realizan un modo de archivo. De esto se trata cuando en 2012 crea Rastre – rastro .

Foto6. Rastre, 2012

Foto6.- Rastre , 2012

Esta obra gira entorno a los vestigios que dejamos en la naturaleza y como esta, tarde y fuerte, sigue erosionándolos. Se trata de una pieza de carácter escultórico que ejerce como teorema de la ausencia. Una casa del bosque de Prades, Montblanc, es destruida y ella documenta, con fotografías, pero también moldeando una tela sobre una de las piezas que continúan vivas en la casa: una estantería. A través de este elemento crea una escultura; el látex y la fibra de vídrio le da este aspecto biológico, epidérmico, una obra muy mate que se convierte en una piel, trasladando, literalmente, la naturaleza a la sala expositiva. Lo hace con Mapa de una traslación -mapa de un traslado-, exposición en la biblioteca de la Universidad Rovira y Virgili en 2016. En ella reflexiona sobre el poder del pasado en el presente, resignificando el concepto de la estantería en un elemento nuevo descontextualizado de la naturaleza e incluso de su forma inicial.

Foto7. Rastre, 2012

Foto7.- Rastre, 2016

 

Este acercamiento a lo escultórico se acentúa para Epidermis, exposición en la galería L & B de Barcelona este 2016, en la que se presenta la ya comentada serie Estrats (2010) y Forats -agujeros-. Esta última serie ha llevado a cabo un trabajo directo sobre la superficie de la roca, a través de agujeros de las montañas, estos accidentes naturales que ella ha pasado mucho tiempo con las herramientas de fundición y moldes, creando un registro de agujeros, un mapa de la huella de la naturaleza.

Foto8. Forats, 2016

Foto8. Forats, 2016

 

 

Su último trabajo ha sido este verano de 2017 en el área natural de la Morera de Montsant, Tarragona, en colaboración con el centro ADDEND. En este caso Orografía de los ladrillos, interviene directamente en la atención de una gran roca, el barranco de la Grallera, siendo las montañas de las montañas y las cadenas montañosas, ladrillos -ladrillos de la memoria-. Trabajando directamente sobre la superficie de la roca, extendiendo una larga tela de 8 metros, con la técnica del friograma, iba adhiriendo las formaciones, las figuras, los accidentes geográficos a pequeña escala, creando así un relato de la propia piedra, de la propia montaña, de la propia naturaleza. La tela, llevada al espacio expositivo, la sede del parque natural, acompañada de las fotografías de la acción como imagen del archivo y parte de la pieza.

Foto9. Orografia dels totxos

Foto9. Orografia dels totxos. Addend

Foto 10. Orografia dels totxos, 2017

Foto10. Orografia dels totxos. Addend

 

A raíz de esta pieza de la Morera de Montsant se encuentra trabajando actualmente para exponer este marzo en la Sala Fortuny del Centro de Lectura de Reus.

 

 

Texto: Guiomar Sánchez Pallarès

Imágenes: Núria Rion y centro ADDEND


Artículo en su web.

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